
En una final donde los Seattle Seahawks vencieron 29-13 a los Patriots, el verdadero protagonista fue Bad Bunny. El puertorriqueño transformó el descanso del Super Bowl LXI en una celebración de la cultura hispana ante 130 millones de espectadores.
Lo más destacado del show:
- El Mensaje: Bajo el lema “La única cosa más poderosa que el odio es el amor”, Benito evitó el ataque político directo y optó por un elogio a las raíces latinoamericanas.
- Puesta en escena: El estadio en Santa Clara se convirtió en un paisaje caribeño con cañaverales y tienditas, incluyendo invitados como Ricky Martin, Karol G y Pedro Pascal.
- Reacción Política: Desde Mar-a-Lago, Donald Trump criticó duramente el espectáculo, calificándolo como una “afrenta a la grandeza de EE.UU.” y “repugnante” por ser mayoritariamente en español.
En resumen: Lo que tradicionalmente es la fiesta más anglosajona del año terminó convertida en el “Super Tazón”, consolidando el peso demográfico y cultural de los casi 16 millones de latinos que viven en California.





